Los cambios a comprar en China: la nueva ISO

A la hora de comprar en China nos vemos arrastrados por el concepto del “Made in China” como sinónimo de baja calidad, cuando realmente el problema radica en el precio de los productos que queramos encargar: se obtiene lo que se paga, aquí y siempre.

Pongamos un ejemplo: imaginad que os compráis un reproductor DVD (aunque a estas alturas bien estaría empezar a hablar de Blu-Ray) de 10 euros de una marca desconocida (la semana que viene hablaremos sobre el branding en China). ¿Tendrá la misma calidad que un reproductor de una marca respetable que cueste bastante más? Obviamente no, y lo irónico será que probablemente se hayan hecho en la misma planta de producción. Quien decide comprar en China unos auriculares de un euro sabe que va a ser un mal dispositivo y que no se pueden comparar, por ejemplo, con unos cascos Sennheiser o unos Behringer de más de 80 euros – y aun así, se le oirá echar la culpa a “los auriculares estos de los chinos”.
Y lo peor será que probablemente los hayan fabricado si no en la misma planta, muy cerca.

El caso es que la calidad china no está en las fábricas en sí, sino en el precio. Obviamente, al comprar en China, en Atlas Overseas siempre apostaremos por la calidad por encima de otros factores, por lo que cuando se negocia a través de nosotros, eso no es una preocupación. Sin embargo, estaría bien entender que la calidad en las fábricas viene regulada por el estándar internacional ISO 9001:2008… que muy recientemente ha cambiado para convertirse en el estándar ISO 9001:2015.

El nuevo estándar de calidad

Este estándar internacional será la base de calidad en todas las fábricas. Premia la planificación estratégica, así como incluye nuevos términos y conceptos en el ámbito de la gestión que en los últimos años han probado sobradamente su eficacia. Los cambios importantes son los siguientes:

  • El liderazgo cobra una mayor importancia.
  • El riesgo es la base de todo pensamiento.
  • Los resultados se convierten en el objetivo principal.
  • Se busca la compresión del contexto de gestión empresarial, así como la identificación de todas las partes interesadas (incluyendo a los clientes) para planificar la gestión de la misma.
  • Para el análisis de los resultados cobran mayor importancia los riesgos y las oportunidades.
  • Cobran también mayor importancia los datos, la información y las acciones.
  • De cara a otras normas, así como a otros sistemas de gestión, se crea un “glosario” de términos y definiciones que pueda alinearse con los mismos.

Quizá os parezcan cambios sin importancia a la hora de comprar en China, pero la realidad es otra: estos cambios afectan totalmente a la forma en la que cada fábrica planifica y trabaja. La búsqueda de resultados y la consideración del riesgo, así como el nuevo protagonismo de los datos (incluyendo la retroalimentación o feedback). La gestión de riesgo y oportunidades mejora el sistema de evaluación de las acciones llevadas a cabo por una empresa de cara a las posibles consecuencias generadas de ellas.

Dicho de otra manera, que lo que pase después de la fabricación cobra una importancia crucial, algo que consumidores de todo el mundo sabrán apreciar.

Entre otras cosas, la implantación del nuevo estándar de calidad debe repercutir en los siguientes factores a la hora de fabricar cualquier producto de los que podemos comprar en China:

  • Selección y control de materia prima mejoradas.
  • Mejor diseño de los productos, así como de la funcionalidad y durabilidad de cada uno en función de su contexto y de las necesidades que satisface.
  • La búsqueda de la satisfacción total del cliente (algo de lo que ya nos encargábamos en Atlas Overseas a la hora de comprar en China) a través de una mejora de la imagen exterior y de las funciones y diseños interiores.
  • Seguimiento completo de cada producto durante las distintas fases de su creación: diseño, fabricación, resultado, feedback.
  • Evaluación de toda posible desviación en los resultados de cada producto antes de que éstos lleguen al cliente final, centrándose en las decisiones analíticas y en los costos.
  • Un nuevo y mejorado control de calidad que esté orientado al producto en vez de al proceso.
    Esto es importante ya que pasamos de un “producir de manera que cueste poco” a “producir un BUEN producto de manera que cueste poco”.
  • Obtención de datos de explotación de cada producto de cara a correcciones al mismo a partir de su análisis, es decir, mejorar el producto.
  • El análisis de las necesidades de cada cliente (una de las partes) y cómo las satisface la explotación del producto en cuestión antes de que se llegue a la fase de producción.
  • Integración de todas las normativas de producción dentro del mismo proceso, en lugar de su acción por separado y con el resultado final como objetivo.
  • Incremento de la importancia de las direcciones fabriles (es decir, por parte de los responsables y directivos de la fábrica) de cara al proceso de producción.
  • Incremento del respaldo y del seguimiento posventa de los productos, es decir, el final del desentendimiento por parte del fabricante una vez que el producto está terminado.

A pesar de que las empresas tienen hasta Octubre de 2018 para adaptarse a la nueva normativa, es importante subirse al carro de las que empiezan a hacerlo lo antes posible y convertir esta transición en uno de los factores predominantes a la hora de comprar en China. ¿Por qué? Porque es la mejor forma de garantizar que conseguimos un producto de calidad, hecho de acuerdo a nuestras necesidades y con seguimiento posventa.

Si queréis comprobar toda la nueva normativa, tenéis el link aquí mismo (se abre en una nueva ventana).

Así que, fabricantes y compradores, ¡Bienvenidos a y bienvenido sea el nuevo estándar ISO 9001:2015! ¡Ahora comprar en China será mejor que nunca!

Por Atlas Overseas el 22/22/2016