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Fabricar en China, Estatus Economía de mercado

Las reglas del comercio entre la Unión Europea y el gigante asiático a la hora de fabricar en China están a punto de cambiar. En 2001, China entró a formar parte de la Organización Mundial del Comercio (2001).

Según el reglamento de la OMC, pasados 15 años China puede cambiar su estatus en sus relaciones comerciales lo que impediría a la Unión Europea, entre otras cosas, poder aplicar sanciones antidumping al vender en Europa productos a un precio más bajo que el coste de producción en Europa (caso de la industria fotovoltaica), o podríamos incluso comprar en China y evitar pasar los controles de calidad tan exhaustivos que ahora imponen por estar excluidos del estatus de economía de mercado.

No es del todo justo que se le imponga a China este veto para formar parte de una economía global por parte de la UE puesto que países de primer nivel como Rusia, Argentina, Australia o Brasil han firmado un Tratado de Libre comercio. Dentro de Europa, Suiza y Noruega han firmado el mismo acuerdo para poder Comprar en China con las mismas facilidades que cuando importan de Estados Unidos por ejemplo.

Como suele ocurrir, aquellos países que ven como una amenaza a China en lugar como un socio económico o geopolítico se niegan a otorgar dicha concesión, entre ellos se encuentran India, Japón y Estados unidos entre otros.

Cecilia Malmström, comisaria de Comercio, ha declarado que “la UE debe buscar una solución, en línea con las reglas de la OMC, que permita seguir protegiendo la economía europea frente a las importaciones por debajo de coste desde China (dumping) al tiempo que se reconoce a ese país como un socio comercial clave” De alguna manera se busca un acuerdo no obstante, una vez concedido el estatus de economía de mercado a China, informes de la UE prevén la pérdida de alrededor de 200.000 puestos de trabajo, la asamblea europea eleva la cantidad por encima de los tres millones de empleos.

Fabricar  en China

Es una práctica cada vez más habitual, esta nueva situación permitiría la superproducción industrial en el país asiático, más todavía de la que hay actualmente. Frente a esta situación, tanto el presidente Chino (Xi Jinping) como el primer ministro (Li Keqiang) están presionando a las autoridades europeas para llegar a una solución satisfactoria antes de la reunión del G-20 a comienzos de Septiembre.

Ante la situación económica actual de China, que desde hace un año está viviendo altibajos y vaivenes una semana tras otra, no cabe duda de lo beneficioso que sería para sus exportaciones obtener este estatus sin embargo, y ante las reservas de la UE a dar carta blanca a las exportaciones chinas, el gigante asiático ha incrementado en las últimas horas los aranceles sobre el acero eléctrico y la fibra acrílica provenientes de Japón, Corea del Sur, Turquía y la propia UE.

Desde que en 1975 China y la UE establecieron relaciones diplomáticas,  China se ha convertido en el segundo mayor socio comercial de la UE, solo superada por Estados Unidos. En 2015, las mercancías chinas significaron el 14,8 por ciento del comercio total europeo, con un volumen comercial de 520.000 millones de euros, tres puntos más respecto a 2014 -11,6 por ciento-, según Eurostat.

Por el bien del comercio bilateral y con vistas a un futuro TLC que abarque todo el continente europeo, parece que fabricar en China va a ser mucho más sencillo antes de que termine el año, si bien la Unión Europea intentará poner “puertas al campo” como en ocasiones anteriores, es decir la respuesta afirmativa de Europa irá acompañada de condiciones con el objetivo de proteger su industria, como ocurre en Estados Unidos y, China aceptará en para consolidar su posición dentro del marco capitalista.

Por Atlas Overseas el 23/23/2017