El Banco de Moralidad chino

Comprar en China, como comprar en cualquier otra nación, no es particularmente difícil: vas a un sitio, pagas un dinero, te traes el artículo. Nada nuevo bajo el sol.

Los chinos, en su infinita inventiva, han traído de nuevo el mercado del trueque, pero de una forma muy curiosa: recompensando a los buenos samaritanos.

En la ciudad de Yanji City, ubicada en la provincia de Jilin, los ciudadanos pueden acumular créditos en el Banco de moralidad a través de tareas que van desde limpiar las calles de bolsas hasta donar células madre, con un número cambiante de los mismos en función de la buena tarea.

Esos créditos se pueden intercambiar por servicios que puedan necesitar, que van desde un corte de pelo (150  créditos) a un cheque para ahorrarse la tarifa del médico (1200 créditos).

Aquéllos ciudadanos excepcionales que alcancen los 6000 créditos recibirán el título de “modelos de moral comunitaria”, una idea muy china que en otro tiempo hubiese sido un enorme honor.

Desde la apertura del banco el pasado 14 de Mayo, y según las palabras de Wang Shuqing, un oficial comunitario, más de 600 personas han solicitado una apertura de cuenta, sin que en ningún momento dejasen de sonar los teléfonos.

Y es que China lo ha vuelto a hacer. Aunque esta idea ya viene de 2002, cuando abrieron los primeros bancos de moralidad en varias ciudades chinas (como Changsha y Wenzhou), no han sido pocos los que han tachado a los bancos de falsos, bajo la afirmación de que el proceso sólo funciona debido a la naturaleza materialista del principal concepto (Un banco que no sea materialista, ¿os imagináis, amigos?). No obstante, la poderosa influencia sobre los ciudadanos es más que innegable.

De hecho, ha llegado a ser tan potente que en 2007 una facultad de la provincia de Hunan intentó ligar las cuentas de moraidad de sus estudiantes con sus evaluaciones: los buenos samaritanos acabarían mejor parados y viceversa.

Es cierto que la gente sólo hace esas buenas acciones en busca de recompensa, pero también es cierto que en esta sociedad donde los valores éticos y morales se hunden, tener a cientos de personas dedicados a hacer buenas obras es un regalo que no se puede comprar en China ni en ninguna otra parte del mundo.

¿Os abriríais una cuenta?

Por Atlas Overseas el 22/22/2016