Comprar en China: El fin de la política del hijo único

Como (casi, vale) cada semana, los expertos en comprar en China os traemos las noticias más frescas del gigante asiático. ¡Y qué noticias!

China al fin ha decidido abolir la infame política del hijo único, ni más ni menos.

Esta política, incomprendida por muchos y criticada por aún más, tiene una razón de ser, aunque quizá ya no tanto en la sociedad moderna, por lo que por hoy nos gustaría explicárosla.

Comprar en China: la política del hijo único

Contexto histórico

Para entender la política del hijo único, debemos empezar con esta cita de Mao Zedong en 1949:

Se debe considerar positivo que China tenga una población numerosa. Incluso si la población de China debiese multiplicarse varias veces, podría encontrar soluciones a los problemas creados por su incremento; la solución reside en la producción… Revolución más producción pueden resolver el problema de alimentar a la población.

La idea era simple: tener a mucha gente significaba tener mucha mano de obra, lo que significaba que la producción aumentaría de forma directamente proporcional a la población. De acuerdo con la doctrina oficial de la revolución comunista (1949), la eliminación de la propiedad privada también acababa con los problemas de reparto de producción y alimentación paar una población numerosa.

El primer censo elaborado por el gobierno, en 1953, reveló que China contaba con una población de 583 millones de personas, lo que provocó un cierto miedo de base neomaltusiana, es decir, que nacería más gente que recursos podrían producirse, lo que llevaría a la extinción de la raza humana. (Malthus calculaba que la humanidad se extinguiría alrededor de 1880, cosa que nos atrevemos a decir que no ha ocurrido)

Poco después ocurriría el Gran Salto Adelante: una política que buscaba migrar la producción china de una mayoría agrícola a una industrial El hundimiento de la producción agrícola hace que se reduzca masivamente la cantidad de alimentos disponibles, lo que provoca la muerte de 20-30 millones de chinos. Obviamente había un problema serio de producción: demasiados chinos para demasiada poca producción agraria, lo que significaba que apenas se podían comprar en China alimentos. Es en este contexto en el que empiezan a aparecer las primeras medidas de planificación económica (previstas por Ma Yinchu, presidente de la Universidad de Pekín en 1950):

  1. Matrimonios tardíos (principios de los 60): al incentivar el matrimonio tardío se reduce la tasa de fecundidad.
  2. Comisarías urbanas para el control de la población (1972): medidas que iban desde un control administrativo hasta distribución de anticonceptivos en las áreas rurales. En el medio urbano se aconsejaba como mucho dos hijos mientras que en el rural tres o cuatro estaban bien.

Esta política rural venía dada por el miedo a una segunda hambruna.

Posteriormente, en 1979, las proyecciones demográficas apuntaban a un crecimiento insostenible de la población, algo que impediría que el gobierno chino pudiese llevar a cabo los programas económicos y de desarrollo que había establecido para la época (planes quinquenales, como los que aún se siguen usando).

Se buscaba conseguir que la población se estabilizase alrededor del año 2000, una vez que se hubiese llegado a los mil doscientos millones de habitantes.

Por esa razón se estableció una nueva política aún más restrictiva: la del hijo único.

La política del hijo único

La política que indica que sólo se debe tener un hijo fue tomada como una medida de una sola generación, controlada a nivel provincia, aunque con diferentes excepciones.

De verdad, no sabemos si son chinos o figuras de porcelana de las que se pueden comprar en China.

Sin embargo, aunque las ventajas de tener un solo hijo (bajas por maternidad mejoradas, ayudas estatales, etcétera) eran numerosas, no pocas familias querían tener más de un hijo. De ahí la explotación de las excepciones legislativas que variaban en función de la provincia, como por ejemplo:

  1. Se acepta que una familia tenga un segundo hijo si éste ha nacido fuera de China y no obtiene la ciudadanía china, lo que llevó a muchas madres al “turismo de natalidad”, esto es, a dar a luz en otros países.
  2. No se penalizan los partos múltiples, lo que ha significado que muchas parejas buscasen comprar en China diversos tratamientos con ese fin..
  3. En algunas zonas rurales se seguía permitiendo tener más de un hijo.
  4. Si el primer hijo era una chica o un discapacitado, se permitía un segundo intento.
  5. Si el padre era un oficial discapacitado se permitía tener más de un hijo.
  6. Si la pareja no pertenecía a la etnia Han se permitían dos hijos en zonas urbanas o más en zonas rurales.

Esta política llegó a significar un problema conocido por los chinos como el 4-2-1, es decir, cuatro abuelos, dos padres, un hijo. Cuando el hijo único llegaba a la mayoría de edad se encontraba con que tenía a su cargo ya no sólo a sus dos padres, sino también a sus cuatro abuelos.

Esta situación llevó a que en 2007 sólo un 36% de la población estuviese sujeta a la política. Un 1.6% de la población (más que nada tibetana) ni siquiera tenían ningún tipo de límite.

Tras el terremoto de Sichuán de 2008, las parejas que hubieran perdido a sus hijos durante el mismo podían tener más hijos si querían.

El fin de la política

Y con esto llegamos a la gran noticia: el acabóse de la infame regulación. Según la agencia de noticias oficial Xinhua, el gobierno acaba de anunciar planes para abolir la política, permitiendo a todas las familias tener dos hijos para así equilibrar el ratio de varones y hembras, a la vez que tener un recurso demográfico con el que enfrentarse al envejecimiento de la población. No obstante, a pesar de que la decisión se tome ahora, será necesario esperar hasta Marzo de 2016, cuando las nuevas leyes entren en vigor, para que la medida se vuelva práctica.

Aunque no nos cabe duda de que los oficiales chinos ya comenzarán a hacerlo por su cuenta.

Se espera que con el levantamiento final de la política también se estabilice el futuro demográfico de China, el cual espera que un tercio de la población tenga más de 60 años para el 2050, provocando que haya menos trabajadores para soportar a esa población envejecida (no digamos el 4-2-1…).

Desde Atlas Overseas estamos encantados, ya que muestra muy gráficamente la intención del gobierno chino de seguir progresando a pesar de todo.

Por Atlas Overseas el 22/22/2016